08. Estadio del Fútbol Club Barcelona. 1954-1957
Arquitectos: Francesc Mitjans en colaboración con Josep Soteras y Llorenç García-Barbón
Ubicación: Trav. de les Corts. Av. Papa Joan XXIII
El Fútbol Club Barcelona, acuciado por el constante crecimiento del número de espectadores, decide construir sus instalaciones y anexos con una gran amplitud. El estadio que proyecta, capaz de albergar a ciento cincuenta mil espectadores, es uno de los mayores del mundo.
Pensado todo él en hormigón armado, como es ya costumbre en este tipo de edificios, da lugar a una construcción que ronda los 40 metros de altura. Para facilitar el acceso a las diferentes localidades, se «introduce» dicha estructura en el terreno rebajándolo, y se coloca de esta manera el nivel exterior de acceso en un plano intermedio que disminuye el recorrido vertical medio de los espectadores para llegar a su sitio. Ayuda asimismo a esta medida de disminuir recorridos verticales, el acceso a los diferentes graderíos este y oeste a través de rampas de larga extensión, que hacen con ello más cómoda la subida y, en el caso de la tribuna cubierta, permite cruces de peatones y vehículos a distintas alturas. Numerosas escaleras interiores, sobre todo en las localidades de norte y sur, complementan la difícil operación de desalojar el estadio de manera cómoda y eficaz.
La tribuna principal está cubierta con una muy atrevida marquesina contrapesada de gran vuelo y fascinante impresión de ligereza, ayudada superiormente por una batería de tirantes y soportada por los pórticos de la estructura general del graderío, unida solamente por los postes verticales de la estructura, aumentando con ello su impresionante línea.
Los servicios y elementos auxiliares están situados bajo el nivel de acceso. Las instalaciones de prensa y radio y algunos otros servicios vuelan sobre la tribuna principal; cuelgan de la marquesina formando un cuerpo con la misma, dando lugar al atrevido perfil que puede verse en las secciones adjuntas.
Siendo problema principal la cómoda y rápida evacuación de tan gran multitud al terminar las manifestaciones deportivas, la mayoría de los interiores del edificio van destinados a pasos y accesos. Sin embargo, y al objeto de aprovechar la parte central de la localidad general, la más elevada del conjunto, y puesto que se desaloja lateralmente por las rampas encontradas que nacen en la misma, se ha pensado en la utilización de buena parte del hueco central que no era necesario para el paso del público, colocando una piscina cubierta en la parte inferior y, sobre ella, una sala de cine que complementan el edificio.
Y a todo ello se añade un cuidadoso estudio de circulación y aparcamiento de los alrededores del estadio, en el que se ve la preocupación de desplegar al público cómodamente, encauzándolo en las diferentes direcciones de salida hacia el centro de Barcelona y desviando la circulación de vehículos desde sus aparcamientos, de modo que no se produzcan conflictos entre las diversas rutas de tránsito.
Cuadernos de arquitectura, núm. 21, 1955, págs. 2-4