07. Edificio para comedor en la factoría Seat. 1953-1956
Interior dels menjadors. F. Català-Roca, 1960. Fons Fotogràfic F. Català-Roca, Arxiu Històric del COAC
Arquitectos: César Ortiz-Echagüe, Manuel Barbero y Rafael de la Joya
Ubicación: P.° de la Zona Franca, s/n
Planteamiento
La Sociedad Española de Automóviles de Turismo, S.A., que produce en España automóviles de tipo ligero, ha construido, siguiendo las normas de la legislación social española, unos comedores para su personal en la factoría de Barcelona. Se eligió como emplazamiento una zona de terreno en el extremo sudoeste de la factoría, la única no afectada por el plan de futuras ampliaciones que la rodearían en un plazo próximo. El terreno es absolutamente horizontal, formado por tierras de echadizo, acumuladas con objeto de elevar el nivel del suelo que en esta zona de Barcelona está afectado a veces por inundaciones.
Programa
Los comedores tendrán capacidad para servir comidas a 1600 obreros, 300 empleados administrativos y 100 técnicos. Habrá dos turnos sucesivos, de modo que la superficie podrá ser reducida a la mitad en comedores, pero no en cocina. Esta será capaz de preparar comidas completas calientes a todos los comensales. Existirá una comunicación fácil entre cocina y comedores con amplios offices que permitan un servicio rápido. Se preverá espacio para que, en un momento determinado, uno de los comedores pueda transformarse en pequeña sala de exposiciones y servir un lunch en el caso de recibir a un grupo de visitantes en la factoría. Los aseos y guardarropas se establecerán en número suficiente teniendo en cuenta los ya existentes en otros puntos de la factoría.
Se considerará importante conseguir la máxima economía en los gastos de conservación del edificio y las instalaciones. Dada la mala calidad del terreno se desea un tipo de edificación ligera que haga innecesarias las costosas cimentaciones que se han realizado en las restantes edificaciones de la factoría. El tiempo empleado en el almuerzo deberá servir de sedante físico y espiritual para el personal, que durante la jornada de trabajo está sometido a la agobiante y monótona tiranía de la fabricación en serie. Será imprescindible que las edificaciones cumplan las condiciones estéticas y de confort para que produzcan un ambiente apto para este fin.
Ideas para el desarrollo del proyecto
Consideramos que este edificio no tiene más que cumplir dos misiones: una, ser apto para servir un número determinado de comidas destinadas a satisfacer una necesidad biológica elemental; y otra, crear un ambiente agradable que produzca un efecto sedante. El primero es un problema técnico, que se ha resuelto mediante elementos también técnicos de espacio, distribución, maquinaria e instalaciones. El segundo, por lo que tiene de humano e íntimo, es más complejo y por eso mismo su solución ha de ser simple. El mejor camino es aprovechar la naturaleza, la vegetación, el aire y el sol, pero de una manera. íntima y personal. Es fundamental evitar la aglomeración masiva y anónima. En resumen, debe ser el jardín y el individuo. Para ello se han creado jardines y pabellones independientes, aunque enlazados por porches que les dan unidad dentro de la variedad. En la costa mediterránea española, pueden crearse maravillosos jardines y es fácil que la naturaleza sea el personaje principal de la arquitectura, pudiendo reducirse la construcción a una mera protección para defenderse de unas inclemencias circunstanciales del clima.
La cualidad de jardín e individuo de que hablábamos más arriba exige diafanidad para el jardín y aislamiento para el individuo. El aluminio y el cristal nos resuelven de manera inmejorable el problema de la diafanidad. El ladrillo, el problema del aislamiento. Casi únicamente con estos tres elementos —aluminio, cristal y ladrillo— hemos resuelto el edificio.
El aluminio: ligereza y actualidad. El ladrillo: cerramiento y tradición. Ambos tratados con el máximo respeto, sin revestimientos que desvirtúen su valor estético y siempre independientes, sin mezclarse. El único enlace que nos hemos permitido entre ambos ha sido el cristal, que los une sin desvirtuarlos.
Realización del proyecto
Dado el elevado número de comensales y con objeto de conseguir la intimidad apuntada más arriba, se ha subdividido la edificación en seis pabellones, enlazados y separados por cinco patios que crean unos espacios verdes íntimos y resguardados de acuerdo con las ideas expuestas. El pabellón extremo situado al sudoeste del conjunto está destinado a comedor de ingenieros; se prevé también que se pueda utilizar cuando sea necesario para recepción de visitantes. Los pabellones son de una sola planta, con la cubierta a un agua y grandes ventanales hacia el jardín en una de las fachadas, protegidos con persianas en su parte alta y porches en la baja. En la fachada opuesta se ha utilizado una fila de ventanales más reducidos con una misión principalmente de ventilación. Se ha establecido una amplia galería de circulación que une la cocina con los offices de los pabellones. Debajo de ella hay una segunda galería enterrada, donde se han colocado las instalaciones de agua caliente y fría, vapor, electricidad, etc. Se ha adoptado el módulo de 1,60 x 1,60 metros en todo el edificio, procurando la máxima uniformidad en todos los elementos estructurales.
Cuadernos de arquitectura, núm. 28, 1956, p. 8-13